viernes, 27 de noviembre de 2009

ATLETA JUDIA AGRADECE RECONOCIMIENTO NEGADO POR NAZIS

BERLIN, 24 (ANSA) - "Pasó mucho tiempo, pero es hermoso igual", afirmó Gretel Bergmann, la atleta judía a la que la Federación Alemana de Atletismo le reconoció un record nacional que el régimen nazi anuló deliberadamente hace 73 años.
"Hizo falta mucho tiempo, pero al final llegó y es hermoso", comentó Bergmann, cuya longevidad (tiene 95 años) le permitió finalmente presenciar el reconocimiento a su record nacional de salto en alto femenino establecido en Berlín en 1936.
"Aún no me confirmaron oficialmente este reconocimiento, pero aceptó el modo en que se decidió hacerlo", agregó en diálogo con ANSA Bergmann, que se llama Margarert Lambert y vive desde hace años en Nueva York. "Sabemos que no es una real reparación, pero al menos es un acto de justicia y un gesto simbólico de respeto a la competición y a Gretel Bergmann", dijo el presidente honorario de la Federación Alemana de Atletismo, Theo Rous, en la víspera.
Su vida fue reflejada en una película que se presentó en Alemania en septiembre y ahora el deporte también se sumó al reconocimiento a la atleta cuya marca de 1,60 metros fue cancelada por el regimen nazi para evitar su presencia en los Juegos Olímpicos de Berlín.
Bergmann, que por entonces tenía 22 años de edad, había establecido el record nacional el 30 de junio de 1936, un mes antes del inicio de los Juegos, pero como era judía su marca no fue homologada y quedó al margen de las competencias.
"Si hubiese competido, habría ganado seguro. En esa época me sentí furiosa por lo que sucedió, pero después decidí no pensar más en el tema y por eso este reconocimiento realmente no me lo esperaba", comentó Bergmann.
El oro en aquella justa de salto en alto de los Juegos de Berlín fue conquistado por la húngara Ibolya Csak, en una competencia en la que las atletas alemanas representantes de la denonimada "raza aria", Elfriede Kaun y Dora Ratjen, fueron tercera y cuarta, respectivamente. Después se descubriría que Ratjen en realidad era hombre, algo que Bergmann recordó así: "Me enteré que Dory era hombre en 1968 cuando estaba leyendo una revista en la sala de espera de mi dentista. Me causó gracia y recordé que nunca quería bañarse con nosotras". GAT

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